Temas para los frescos en Molina de Aragón

Molina de Aragón es una ciudad española, situada a dos horas de Madrid, en el extremo oriental de la provincia de Guadalajara y cuenta con una población de 3365 habitantes:….”Es un bellísimo pueblo medieval, donde los relatos de moros y cristianos, señoríos, reyes y princesas, se entremezclan entre sus calles llenas de palacetes renacentistas y barrocos”.

En la antigua iglesia de San Francisco, actualmente sede del Centro Cultural de Molina, estamos proyectando pintar unos frescos el:
“Grupo de Arte Publico El Andamio de Molina”  (GAPAM)
Conformado por:
FERDINANDO FLAVIO PONTI, coordinador general
JANET PAVONE, pintora
SERGIO MICHILINI, pintor
VALESKA OCAMPO, logística
VICTOR MARFIL ESCUDERO, documentación histórica, divulgación y prensa  
ROBERTO RUIZ SANCHEZ, maestro de obras

Los temas a representar pictóricamente, sugeridos por Victor Marfil Escudero, deberían ser los siguientes:

Breves apuntes sobre los hechos históricos más relevantes de la Historia de Molina de Aragón, para ser usados como base  temática en la realización de pinturas al fresco, en la bóveda del segundo tramo del lado del evangelio, en la iglesia de San Francisco.

En la larga trayectoria histórica de Molina de Aragón, se podrían  destacar un gran número acontecimientos, pero para la realización de este proyecto, ya que el espacio del que disponemos es limitado,  es preciso centrarse en los hechos históricos, que a nuestro juicio, son los más relevantes que han acaecido en nuestra querida ciudad, los cuales servirán de inspiración a los artistas, para de esta manera, poder reflejar dichos acontecimientos con un orden cronológico comenzando con la Alta y Baja Edad Media, pasando por la Edad Moderna y terminando con la Edad Contemporánea, con una iconografía inspirada en  el gran maestro, Don Francisco de Goya y en la Ermita de San Antonio de la Florida.

Figura 1: Los frescos de San Antonio de la Florida en Madrid.

Molina durante el dominio musulmán.

En primer lugar, y para reflejar el pasado musulmán de Molina, nos centraremos en la figura del “arráez moro Abengalbón” y la relación que tuvo con el Cid Campeador, tal y como se cita el famoso poema del siglo XI “El Cantar del Mio Cid”. Es muy poca la documentación sobre este personaje, pero lo utilizaremos como excusa para, como he citado antes, ilustrar nuestro pasado musulmán. Abengalbón aparece en algunas fuentes como “arráez” que se puede traducir, como caudillo o jefe árabe que en época del Cid campeador ostentaba dicho cargo en la Molina bajo dominio musulmán, que tras la desmembración del califato de Córdoba, la España musulmana se dividió en numerosos reinos, lo que se vino a denominar como “los reinos de taifas”, algunos autores afirman que el territorio de Molina pudo constituir uno de estos reinos, bajo la autoridad de Ibn Galbun relacionado con el Abengalbón que aparece en el Cantar de Mio Cid. Son numerosas las referencias a este respecto que podemos encontrar en Molina de Aragón y alrededores que nos recuerdan el paso del Cid Campeador por tierras molinesas y la amistad que entabló con el alcaide de Molina “el moro Abengalbón”.

Figura 2: Placa conmemorativa de la Amistad del Cid Campeador con el moro Abengalbón situada en la fachada frontal del Ayuntamiento de Molina de Aragón.

Figura 3: Hito cidiano: monolito de piedra que señala los lugares y poblaciones en su camino hacia Valencia del Cid.

Primer señor de Molina, Don Manrique de Lara y los fueros.

En segundo lugar, habría que destacar la importancia que supuso para el señorío, la figura del primer conde de Molina, Don Manrique de Lara, que recuperó el señorío de Molina de manos de los almorávides en el año 1138 y mantuvo el señorío independiente de las coronas de Argón y Castilla. Fue don Manrique de Lara quien redactó y promulgó el Fuero allá por el año 1154 teniendo plenos poderes legislativos, siendo posteriormente, confirmado por el rey de Castilla, creando las bases del ordenamiento jurídico, político y social, así como los límites del territorio. La elaboración del Fuero se basó antiguas normas  consuetudinarias, siendo el Fuero, una compilación de las normas jurídicas y sociales  que habían sido usadas desde tiempos inmemoriales. Un aspecto importante que destacar de este Fuero, sería el establecimiento de representantes populares, que como en una democracia, se elegía a los miembros del Concejo de la Villa, que era el órgano supremo de participación del pueblo.

Figura 4: Fueros de Molina de Aragón, copia que se conserva en el archivo municipal.

Doña Blanca de Molina.

El siguiente personaje destacable en la historia del señorío, será la figura de Doña Blanca de Molina. La infanta Doña Blanca de Molina, fue la quinta y última señora del señorío independiente de Molina, hija del infante Don Alfonso y prima hermana de Alfonso X el sabio, no se sabe con certeza la fecha de su nacimiento pero se cree que pudo ser hacía los años 1243-1244; posiblemente se crió en la corte, lo que influyó en sus relaciones posteriores con la alta nobleza de la época, en el tiempo que ostentó el título de señora de Molina. La figura de Doña Blanca estuvo envuelta en leyendas y fue muy elogiada por los antiguos cronistas, lo que nos hace pensar que su biografía puede incurrir en numerosas contradicciones e inexactitudes.  El contexto  histórico en que la tocó vivir, con los enfrentamientos entre las dos coronas más importantes de la  zona cristiana de la península, la de Aragón y Castilla, y las amenazas de la corona de Francia de invadir Cataluña, marcaron la trayectoria política de Doña Blanca, llegando a actuar en numerosas ocasiones de intermediaria entre las dos coronas, aunque en algunos momentos no supo elegir bien a sus aliados, lo cual le produjo numerosos conflictos con las casas reales de Aragón y Castilla.

Realizó mejoras en el fuero de Molina,  también se le atribuye la  construcción de numerosos edificios pero solo está documentado el monasterio de San Francisco, que según Claro Abánades, se inauguró en 1284 y a cuya inauguración asistió su hermana la Reina María. También se dice que hizo importantes ampliaciones de la muralla del alcázar, así como la iglesia de nuestra Señora del Collado, pero esto no está documentado.

En época de Doña Blanca convivieron en Molina las tres culturas monoteístas, judíos, musulmanes y cristianos, posiblemente no siempre en armonía. Doña Blanca murió en mayo de 1293 pocos días después de redactar su testamento, del cual existe una copia del siglo XVII en el archivo municipal de Molina. También, y para evidenciar el personaje envuelto en la leyenda que fue Doña Blanca, los ancianos, al contar a sus nietos la historia de Molina, contaban que Doña Blanca se estaba peinando con un peine de oro en el balcón de la torre de la reina del alcázar y un criado, a causa de una conspiración, la empujó y la lanzó torre abajo, matándola. Por supuesto esto no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

Molina declarada plaza de armas por el Rey Felipe IV y  el atentado contra su valido, el conde duque de Olivares.

   Durante el reinado de Felipe IV, comenzó la decadencia del Imperio Español. En el año1640 se produjo el levantamiento de Cataluña a causa de los desmanes producidos por las tropas españolas, a su paso por Cataluña, al dirigirse a la guerra contra Francia. También por las políticas fiscales llevadas a cabo por el valido del Rey, el Conde Duque de Olivares.

Molina, durante este periodo se convirtió en plaza de armas, pasando por Molina todas las tropas que se dirigían a  la guerra de Cataluña. En 1641 y durante casi un mes, Molina se convirtió en capital del reino. Felipe IV se alojó en Molina junto con su valido el Conde Duque de Olivares, convirtiéndose Molina en cuartel real. Se reclutaron más de 4000 soldados en todo el territorio del señorío. Todo esto más que un privilegio, supuso un enorme gasto para la población.

En el transcurso de una revista militar, preparada por el conde duque de Olivares en el arrabal del Humilladero, y  que contaba  con la presencia del rey, en un momento que se realizaban salvas en su honor, uno de los arcabuces por lo visto estaba cargado con una bala e impactó en el coche del Conde Duque, hiriendo a su secretario y a un bufón. El Conde Duque de Olivares se mostró impasible ante lo que posiblemente fue un atentado contra su vida.

Durante la estancia del rey en Molina, visitó numerosos lugares del Señorío, acompañado de Diego Sánchez Portocarrero capitán de los caballeros de Doña Blanca e historiador molinés, que escribiría después, no sin añadir algunas fantasías, sobre la experiencia vivida con el rey. También parece ser que el rey se alojaba en el convento de San Francisco y que, en su camino hacia la iglesia de San Gil, tenía que cruzar el río Gallo por un puente románico construido en el siglo XIII, que debía encontrarse muy deteriorado, por lo que el rey ordenó su restauración. Durante esta restauración, y como conmemoración de este hecho, se incrustó en el puente una piedra caliza rectangular, en la que apenas se puede distinguir: “PHILIPO 4 REY” y al final del segundo renglón se pueden apreciar una “A” y una “S”; de lo que se podría deducir que en las dos primeras líneas, pondría “PHILIPO 4 REY DE TODAS LAS ESPAÑAS”.   Este curioso detalle, sin embargo, es desconocido para gran parte de los molineses.


Figura 5: Piedra caliza incrustada en un tajamar de Puente Viejo, conmemorativa de la restauración realizada por Felipe IV durante su estancia en Molina en el año 1642.

Levantamiento de Molina de Aragón contra los franceses en 1808.

El dos de mayo de 1808 se producirá el levantamiento nacional contra la ocupación por parte de las tropas de Napoleón en la mayor parte del territorio nacional. El Señorío de  Molina secunda esta rebelión estableciendo una Junta Suprema para responder al enorme desafío que suponía enfrentarse al ejército más poderoso de la época que además se encontraba en la provincia y en las de Cuenca y Zaragoza próximas al Señorío. Esta Junta estaba compuesta por los diputados del Común de la Villa y Tierra, además de algunos personajes notables como el marqués de Embid, Joaquín Montesoro y el corregidor Agustín Vallarino entre otros. Reunidos en asamblea en el convento de San Francisco el 10 de junio de 1808 llamaron a las armas a todo el que tuviera la capacidad de luchar, formando un batallón de voluntarios y reconociendo como señor y rey a Fernando VII. Según Claro Abánades, estos voluntarios unidos a pueblos del señorío y serranos de Albarracín, Tragacete y Beteta, reunieron un contingente de 3000 hombres y marcharon a los montes del Alto Tajo ocupando los puntos estratégicos de los pasos del río por Peralejos, Taravilla y el Puente de San Pedro, donde debieron causar numerosas bajas en el ejército francés que se aproximaba desde Sigüenza, rechazando también a las tropas que venían desde Cuenca. En un momento dado, los franceses aprovecharon que las guerrillas del señorío se encontraban luchando por los altos de Maranchón, Layna, Medinaceli y Sigüenza,  avanzaron  por el puerto de Daroca con un importante contingente de tropas y abundante artillería ligera, dirigiéndose hacia Molina. La junta de defensa de Molina que fue alertada del inminente ataque que se cernía sobre Molina, decidió desalojar la población.

El 2 de noviembre de 1810 entraron los franceses en Molina al mando del general Roquet, y por orden del propio Napoleón, incendiaron la ciudad, que fue reducida a escombros en gran parte.

Fue el Empecinado, Juan Martín, el que obligó a los franceses a abandonar Molina el 14 de Noviembre de 1811.

En un acuerdo de las cortes de Cádiz que reza así: “1º. La Villa de Molina tendrá desde ahora el título de Ciudad. 2º. Cuando las circunstancias lo permitan, se levantará una pirámide que constantemente recuerde a la posteridad su conducta heroica en grado eminente.”  De esta manera se ponía de manifiesto la importancia que tuvo el Señorío de Molina en aquellas trágicas circunstancias.

Figura 6: Placa con un poema de José Antonio Suarez de Puga, situado en la plaza de Tres Palacios, que recuerda el momento en el que los franceses incendiaron la ciudad de Molina.

Bibliografía:

Abánades López, C.:<<El Real Señorío Molinés>> Compendio de su
Historia, Madrid,1966.
Barrios Martínez, D.: <<Molina y su Tierra en la Edad Media>>, su
Historia, su fuero, sus gentes (1154-1375), Molina de Aragón, 2017.
Sanz y Díaz, J.: <<Historia verdadera del Señorío de Molina>>, Guadalajara,
1982.
Sánchez Carrasco, J.L.:<<Archivo de las Cosas Notables del Ilustre y Real
Señorío de Molina de Aragón>>, Adaptación y ampliación del
manuscrito del siglo XVI del Licenciado Francisco Núñez, titulado
“Archivo de las Cosas Notables de esta Leal villa de Molina”, Madrid
2009.
Arenas López, A.: <<Historia del levantamiento de Molina de Aragón y su
Señorío en Mayo de 1808 y guerras de su independencia>>, Guadalajara,
2008.
Comisión Provincial de Urbanismo.: Normas Subsidiarias de Planeamiento de Molina de Aragón, 1996.

 

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