Guardabarranco y quetzales

guardabarranco.jpgHe pintado otros tres pequeños cuadros de guardabarrancos y quetzales. Estos pájaros tropicales son maravillosos, tienen los colores mágicos y casi imposible de definir. He pintado estos sujetos también tratando de “limpiar” un poco la paleta y de dar un “sentido” claro y luminoso a los colores y a la pintura (el eterno problema).

El Guardabarranco es el ave nacional de Nicaragua. Sus colores se destacan repentinamente, como un rayo, con los fondos del bosque y de los árboles de tonos delicados y casi neutros…y hasta el cielo se pone pálido y casi descolorido por contraste.

Sergio Michilini, GUARDABARRANCO, 2018, oleo-tela, cm.25x30

Sergio Michilini, GUARDABARRANCO, 2018, oleo-tela, cm.25×30

Los momótidos (Momotidae), conocidos comúnmente como momotos, barranqueros o guardabarrancos, son una familia de aves tropicales del orden de los coraciiformes, orden que incluye también a los martines pescadores, los abejarucos y las carracas. https://es.wikipedia.org/wiki/Meropidae
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Estudiando la belleza de los colores de los pájaros de Centroamérica, he pintado también este díptico, con dos quetzales.

Los quetzales viven en la selva montañosa, en espacios húmedos y tiene un papel importante en la mitología prehispánica y moderna de la región. En la voz nahuatl quetzal significa precioso o bello, en otras voces mesoamericanas significa sagrado o erigido.

Sergio Michilini, QUETZALES, 2018, diptico, oleo-tela, cm.50x30

Sergio Michilini, QUETZALES, 2018, diptico, oleo-tela, cm.50×30

Dice una leyenda Guatemalteca que el quetzal solía cantar hermosamente antes de la conquista española, pero ha quedado callado después, pero cantará otra vez cuando la tierra esté libre de verdad.

El quetzal, también llamado “el pájaro serpiente”

Declarado símbolo nacional de Guatemala en 1871, el quetzal, que da nombre a la moneda del país y es conocido también como “pájaro serpiente”, maravilla y atrae al turista que recorre las reservas naturales de la Baja Verapaz, en el norte guatemalteco.
Los incrédulos quedaron asombrados durante una gira organizada por el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) a la reserva Ranchitos del Quetzal, situada 160 kilómetros al norte de la ciudad, cuando cinco de estas llamativas aves también conocidas como “serpientes emplumadas”, surcaron el tupido bosque.
Nadie daba fe a las versiones del propietario de la reserva, Julio Álvarez, de que el Pharamachrus moccinno (nombre científico del quetzal), llegaba a comer y a posarse hasta el patio de su casa, cuando el ave, de pecho rojo, plumaje verde e inmensas colas, llegó a unos árboles que producen sus frutas predilectas.
Álvarez les ha creado en su rancho, en los últimos 40 años, un entorno de árboles como el guarumo, que produce una especie de bananillo de agua, y otros de guayabillo, aguacatillo, pimientillo y nogal, que son la alimentación del “pájaro serpiente”.
El baile de esta mítica ave, que llega a medir hasta 1,40 metros, es el que maravilla, aunque el solo hecho de verla, ya es toda una vivencia histórica.
Según Evelyn Picón, del Conap, en varias oportunidades había visitado muchas reservas, pero nunca avistó un quetzal y al observarlo en los Ranchitos, quedó maravillada.
“Terminamos nuestras vacaciones con broche de oro en los ranchitos, donde nos maravilló el vuelo del quetzal y su hembra”, escribieron Astrid y Jean, unos turistas de Perú y Francia, respectivamente.
“Miren esa belleza, verdad que no lo creían y aquí los tienen cerca”, relataba asombrado Álvarez, acostumbrado a ver estas aves todos los días en su rancho, y sueña con ser un “encantador” del quetzal para que algún día pose en sus brazos.

Hábitos particulares

El inmenso pájaro se aparea entre los meses de marzo a junio. La hembra pone sólo dos huevos de color azul verdoso; pero es el macho el que los empolla, y su nacimiento se produce de 18 a 20 días después.
Las crías son mantenidas con la sangre de pequeñas culebras que sus padres cazan para alimentarlas.
El quetzal en su instinto es un ave de rapiña, pero para embellecerse come frutas, alcanza su edad adulta a los 24 años, cuando sus cuatro colas llegan a medir 1,10 metros y su cuerpo 35 centímetros, anota Álvarez.
Aunque el hábitat natural de este ave se extiende desde México hasta Panamá, es Guatemala la que ha buscado la definición de su identidad a través de la figura del pájaro mítico de las culturas prehispánicas.
El color verde esmeralda de su plumaje, su pico ganchudo y su cresta peculiar es, unido a la serpiente cascabel, el modelo preferido de la figura de Quetzalcóatl (el gobernador del pueblo azteca).
En el mundo precolombino Quetzalcóatl, el dios protector del cielo y la tierra, tenía la figura de una serpiente coronada por plumas de quetzal, la serpiente representaba el agua y la tierra y el quetzal, el viento.
La historia más famosa asociada al quetzal y al origen de su pecho rojo es la que narra que en 1524 en una batalla el príncipe guerrero Rajop Achij (Tecún Umán) fue herido de muerte por el conquistador Pedro de Alvarado.
Sobre el cadáver descendió el quetzal y la sangre del guerrero K’iche’ tiñó de rojo su pecho.
El quetzal es reconocido como ave nacional de Guatemala, simboliza la libertad, autonomía e independencia, da nombre a la moneda, es la máxima condecoración nacional (Orden del Quetzal) y Quetzaltenango (segunda ciudad del país) significa “Lugar de Quetzales”.
Era conocido como “Pájaro Serpiente” en los libros sagrados de los mayas. Su nombre popular (quetzal) tiene su origen en la lengua náhuatl.
Entre los nombres vernáculos se puede mencionar que en maya, se le denomina “Kuk” y los quichés le llaman “guc” o “gugú”, en Q’eckchi su nombre es “G’oog” y la palabra “quetzalcoatl” es azteca y “quetzallí” tolteca y nahoa.>
En Guatemala, pese a ser un símbolo nacional protegido, no hay ningún estudio sobre cuántos ejemplares del ave existen, pero ya se ha confirmado que se reproduce en cautiverio en México y Costa Rica>
Oscar René Oliva (EFE)
http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2007/05/13/informaciongeneral/INFO-05.html

Sergio Michilini, QUETZALES, 2018, diptico, oleo-tela, cm.50x30 DETALLE

Sergio Michilini, QUETZALES, 2018, diptico, oleo-tela, cm.50×30 DETALLE

Otros cuadros de QUETZALES y GUARDABARRANCOS del mismo autor:
http://blogosfera.varesenews.it/la-bottega-del-pittore/?p=13168
http://blogosfera.varesenews.it/la-bottega-del-pittore/?p=12900
http://blogosfera.varesenews.it/la-bottega-del-pittore/?p=17362
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http://blogosfera.varesenews.it/la-bottega-del-pittore/?p=15146

Sergio Michilini, QUETZALES, 2018, diptico, oleo-tela, cm.50x30 DETALLE

Sergio Michilini, QUETZALES, 2018, diptico, oleo-tela, cm.50×30 DETALLE

 

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